
La maternidad tardía dispara el riesgo de tener un hijo autista
Las embarazadas de 40 años tienen un 50% más de posibilidades que las de 25 a 29 de que su hijo sea autista. Un riesgo que también se eleva cuando el padre sobrepasa los 40 y su pareja no ha alcanzado la treintena
PATRICIA MATEY
No es el primero y, probablemente, no sea el último trabajo que relaciona la edad avanzada de la madre con un mayor riesgo de tener un hijo autista. Pero sí se trata de un estudio exhaustivo en el que se ha analizado a un elevado número de menores: todos los niños nacidos en California (Estados Unidos) durante la década de los 90. Sus conclusiones, que se publican en la revista 'Autism Research', demuestran que las madres de 40 años tienen el doble de probabilidades de tener un niño con autismo que sus congéneres en la veintena.
«El trabajo está muy bien realizado y sus conclusiones son muy sensatas», valora María Luisa Martínez Díaz, directora del Centro de Investigación sobre Anomalías Congénitas (CIAC) del Instituto Carlos III (Madrid).
Su principal autora, Janie Shelton, del departamento de Ciencias de Salud Pública de la Universidad de California, reconoce a SALUD que «los casos de Trastorno del Espectro Autista (TEA) han aumentado en las últimas décadas. La controversia sobre si este crecimiento se debe a que, entre 1990 y 2001, se produjo un mayor número de diagnósticos en menores de cinco años en nuestro estado continúa, pero sólo una fracción de ellos se debe a que ha mejorado su detección».
Paralelamente a este incremento observado (ahora uno de cada 110 menores estadounidenses padece TEA), «el número de nacimientos de mujeres de 40 a 44 años ha sido tres veces mayor entre 1982 y 2004, una tendencia que puede observarse a nivel nacional», apostillan los autores en su investigación. «En nuestro estudio hemos evaluado los efectos del avance de las edades paternas y el riesgo de TEA en una cohorte de cinco millones de menores nacidos entre 1990 y 1999», aclaran. Sólo se analizaron los casos en los que se contaba con la información demográfica, el nivel educativo de los progenitores y los años de ambos, así como los diagnósticos de autismo de los menores. Los nacimientos múltiples se estudiaron por separado. Finalmente, los autores contaron con una muestra de 4, 9 millones de nacimientos y 12.159 casos de autismo. Los datos revelan que las madres de 40 años tienen un 50% más de riesgo de tener un niño con autismo que las de 25 a 28 años. Además, por cada cinco años que cumple la progenitora las probabilidades de que el bebé sea diagnosticado de este trastorno con el tiempo se elevan en un 18%.
Otros hallazgos hacen referencia a la edad del padre. «Para las madres de más edad, el riesgo de tener un descendiente con TEA se produce independientemente de la edad paterna. Pero cuando él es mayor y ella tiene menos de 30 años, las posibilidades también se elevan», comenta Janie Shelton.
Los niños de padres de más de 40 años y madres de menos de 25 tienen dos veces más posibilidades de ser autistas, así como los de mamás de 25 a 29 años y papás que han sobrepasado la cuarta década de la vida. «A más años, más exposición a factores ambientales que pueden elevar las probabilidades de daños adversos en el gameto masculino y en el femenino, lo que produce lesiones epigenéticas y genéticas en el ADN», aclara María Luisa Martínez Frías. Janie Shelton asegura que «le comentaría a las madres que las posibilidades de tener un hijo con autismo u otras patologías, como síndrome de Down, es una buena razón para tenerlos jóvenes. Pero sabemos que la gente elige tener familia cuando se puede, por lo que no iría tan lejos como para decir que uno debe evitar tener descendencia a los 40 años».
Las embarazadas de 40 años tienen un 50% más de posibilidades que las de 25 a 29 de que su hijo sea autista. Un riesgo que también se eleva cuando el padre sobrepasa los 40 y su pareja no ha alcanzado la treintena
PATRICIA MATEY
No es el primero y, probablemente, no sea el último trabajo que relaciona la edad avanzada de la madre con un mayor riesgo de tener un hijo autista. Pero sí se trata de un estudio exhaustivo en el que se ha analizado a un elevado número de menores: todos los niños nacidos en California (Estados Unidos) durante la década de los 90. Sus conclusiones, que se publican en la revista 'Autism Research', demuestran que las madres de 40 años tienen el doble de probabilidades de tener un niño con autismo que sus congéneres en la veintena.
«El trabajo está muy bien realizado y sus conclusiones son muy sensatas», valora María Luisa Martínez Díaz, directora del Centro de Investigación sobre Anomalías Congénitas (CIAC) del Instituto Carlos III (Madrid).
Su principal autora, Janie Shelton, del departamento de Ciencias de Salud Pública de la Universidad de California, reconoce a SALUD que «los casos de Trastorno del Espectro Autista (TEA) han aumentado en las últimas décadas. La controversia sobre si este crecimiento se debe a que, entre 1990 y 2001, se produjo un mayor número de diagnósticos en menores de cinco años en nuestro estado continúa, pero sólo una fracción de ellos se debe a que ha mejorado su detección».
Paralelamente a este incremento observado (ahora uno de cada 110 menores estadounidenses padece TEA), «el número de nacimientos de mujeres de 40 a 44 años ha sido tres veces mayor entre 1982 y 2004, una tendencia que puede observarse a nivel nacional», apostillan los autores en su investigación. «En nuestro estudio hemos evaluado los efectos del avance de las edades paternas y el riesgo de TEA en una cohorte de cinco millones de menores nacidos entre 1990 y 1999», aclaran. Sólo se analizaron los casos en los que se contaba con la información demográfica, el nivel educativo de los progenitores y los años de ambos, así como los diagnósticos de autismo de los menores. Los nacimientos múltiples se estudiaron por separado. Finalmente, los autores contaron con una muestra de 4, 9 millones de nacimientos y 12.159 casos de autismo. Los datos revelan que las madres de 40 años tienen un 50% más de riesgo de tener un niño con autismo que las de 25 a 28 años. Además, por cada cinco años que cumple la progenitora las probabilidades de que el bebé sea diagnosticado de este trastorno con el tiempo se elevan en un 18%.
Otros hallazgos hacen referencia a la edad del padre. «Para las madres de más edad, el riesgo de tener un descendiente con TEA se produce independientemente de la edad paterna. Pero cuando él es mayor y ella tiene menos de 30 años, las posibilidades también se elevan», comenta Janie Shelton.
Los niños de padres de más de 40 años y madres de menos de 25 tienen dos veces más posibilidades de ser autistas, así como los de mamás de 25 a 29 años y papás que han sobrepasado la cuarta década de la vida. «A más años, más exposición a factores ambientales que pueden elevar las probabilidades de daños adversos en el gameto masculino y en el femenino, lo que produce lesiones epigenéticas y genéticas en el ADN», aclara María Luisa Martínez Frías. Janie Shelton asegura que «le comentaría a las madres que las posibilidades de tener un hijo con autismo u otras patologías, como síndrome de Down, es una buena razón para tenerlos jóvenes. Pero sabemos que la gente elige tener familia cuando se puede, por lo que no iría tan lejos como para decir que uno debe evitar tener descendencia a los 40 años».
COMENTARIO DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL DESARROLLO
Me parece un estudio muy interesante, pero en ningún caso debe ser alarmista. Si parece coherente que a más edad tanto del padre como de la madre hayan podido estar expuesto en alguna ocasión a factores externos que pueden afectar a un futuro embarazo, pero no en todos los casos, pienso que si desde pequeños nos cuidamos ( la alimentación, estilo de vida saludable) aunque se tengan los hijos tardes, lo normal es que esos niños nazcan completamente sanos.
Fruto de nuestro estilo de vida añadimos riesgos al embarazo que antes no se contemplaban
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